Imagino que ya conocen historias de marcianos, algunos de la TV, y otros que pueden ser hasta sus vecinos. Incluso los ha habido protagonistas de libros como Gurb, mi amigo que tantas peripecias vivió hasta dejar atrás este planeta de locos en el que viven. Mi historia quizá se prolongue, puesto que los preparativos se están complicando. En todo caso, no lo duden, no es agradable la estancia.
Mientras trato de organizarme, observo algunas cosas que precisamente dan pie a mi sorpresa y admiración por la capacidad humana de realizar los mayores de los despropósitos y justificarlos del modo más inaudito.
En la tierra llamada Aragón se cuece estos días un tinglado llamado Gran Scala, una especie de lugar con atracciones, casas de juego, etc. Hay polémica entre el gobierno de ese lugar y grupos ecologistas, o entre vecinos partidarios de lo grandioso y otros más tendentes al respeto y la mesura.
No es mi propósito hacer juicios de valor, ni moralinas (siendo de otro planeta!), pero me llama la atención que ésto se produzca cuando los políticos, esos que tienen como misión llevar el barco a buen puerto, no paran de hablar del problema del cambio climático, del respeto al planeta tierra, y de la necesidad de asumir en la práctica la palabra “sostenible”. Cosas raras, que decía una niña de mi planeta.
Aún más raros son aquí los periódicos que informan. Uno de esos se llama Heraldo, y me han dicho que está controlado por algunos grupos de pensamientos concretos, y sus noticias suelen resultar bastante previsibles, divertidas incluso. Cuando el pasado miércoles hablaban del complejo Gran Scala, aducían que la firma Art&Build se encargará de algunos diseños arquitectónicos, y que lo hará con criterios de ahorro enérgético, de sostenibilidad, y de integración en el entorno. Ya había leído que la obra supone hacer campos de golf en un desierto, un parque acuático, cientos de restaurantes, hoteles, y casinos, …, por lo que al leer la noticia de Heraldo pensaba que se trataba de esas que salen en la sección llamada “humor”, esas que intentan hacer gracia. Pero no, creo que era una noticia con pretensión de ser seria, de verdad. Estoy muy desconcertado, porque estas noticias no llaman la atención de los humanos, y las que suelen aparecer en la sección de humor son las que a mí precisamente me suelen parecer más tristes y preocupantes.
Para acabar con cualquier intento de entender algo, en la página siguiente de ese periódico (en la número 6, así que comparten la misma hoja de papel), se dice “Riesgo extremo por la sequía para más de 700.000 hectáreas de cereal de secano; si no llueve de inmediato podrían perderse entre el 80% y el 90% de estos cultivos; comarcas como Caspe y el Bajo Aragón viven una situación límite”. Quizá, si al menos separaran ambos asuntos con más páginas, daría tiempo a olvidar una y asumir otra, pero así, seguidas, me crean tremendos apuros para entender alguna palabra.
Yo pienso que realmente sus políticos y algunos de sus periódicos son grandes humoristas, y están en medio de un gran truco de mucha risa. En caso contrario, realmente será que tengo irme lo antes posible, porque comenzarían ustedes a darme muchísimo miedo.