DIARIO DE UN MARCIANO

28-Enero-2008

¿DE QUÉ SE DISFRAZA UN OBISPO EN CARNAVAL?. RESPONDIENDO AL DE HUESCA.

Archivado en: General — Marciano Desconcertado @ 7:12 pm

Mi familia marciana me ha inculcado el hábito lector con intensidad, de modo que en cualquier situación siento la necesidad de repasar algunas líneas. Y es un problema, porque son muchas las tonterías que acabas leyendo al cabo del día.

Por ejemplo, si tuviera cierto sentido crítico que me permitiera seleccionar los contenidos, no leería el panfleto que es Heraldo de Aragón y lo sustituiría por lecturas más formativas y bienintencionadas como las etiquetas informativas del champú o los cereales.

Tras la polémica que se montó con la visita frustrada del Papa a la Universidad italiana de Sapienza, los profesores que encabezaron la protesta fueron acribillados por los medios de comunicación, que allí deben ser diractamente la monda lironda (acaba de aparecer ante mí la imagen espectral de Berlusconi, el mafioso, maleducado, prepotente, …), por lo que se montó una recogida de firmas para mostrar un mínimo apoyo a tales docentes.

Ahora el gremio sacerdotil vuelve a la carga, y en Heraldo encuentran magnífica tribuna para lanzar sus insultos, maldades, y mentiras. En primer lugar, observando la foto del obispo de Huesca (con lo bonita que es la ciudad…), me preguntaba de qué se disfrazará esta gente en carnaval, después de hacerlo los otros restantes 364 días del año. Menuda imaginación han de tener.

Este obispo se basa en argumentos de un compinche que declara la responsabilidad de los profesores firmantes de la campaña de apoyo acusándolos de “alimentar” a los agitadores contra la visita del Papa Ratzinger con un laicismo “estúpido y Violento”. Y sigue: ” es una triste derrota de la libertad y de la convivencia, y un triunfo del nuevo fanatismo que recorre europa. Es el miedo a la verdad y a la libertad (…) lo que ha hecho peligrosamente ridículo este atentado moral al Papa”.

Otra perla: “a este tipo de llamadas responden mentecatos y mezquinos que se dan ideas mientras contradicen con sus propios hechos aquello que presuntamente dicen defender”.

Esto es un pequeño fragmento de lo que escupió el buen hombre en su homilía semanal. Apenas puedo comentar algo. Difícilmente puedo expresar más de lo que ya expresan las palabras del obispo. Nadie me había dicho nunca mentecato o mezquino. Únicamente puedo decirle que en mi vida únicamente pretendo caminar tranquilo, ser lo más feliz posible, tratar que el mundo quede cuando me vaya al menos como estaba, e intento aprender cada día sobre nuestro maravilloso y milagroso (sí, la vida es el auténtico milagro) planeta. En este aprender, de momento, creo que la iglesia ha sido la única que sólo me ha aportado mentiras, una infancia de temores y coacciones. Y lo digo tras acudir doce años a un colegio religioso, donde, al fin, cuando comencé a leer, a ver el mundo más allá de los ridículos dogmas, comprendí que no había ningún sustento lógico ni racional que mantuviera los cimientos de semejante discurso, de tamaña institución. Y en ello sigo. Creo que este obispo y sus acólitos no pueden decir lo mismo, pues en su cargo pesan miles de hogueras, guerras en nombre de su dios, abusos a niños, derechos de indígenas pisoteados en nombre de la evangelización, sentimientos de culpa de millones de personas, millones de muertos de sida que tienen prohibido el preservativo. Y no sigo porque me están entrando ganas de vomitar.

Recuerdo mi encuentro hace años con una abuelita a la que daba clase, a las puertas de la catedral de Huesca: “¿qué hace aquí señora?”, “hijo, he entrado a misa cinco veces ya esta mañana; lo hago para conseguir indulgencias”. A buen seguro que consiguió un buen saco de esas indulgencias si se tragó cinco misas seguidas de este tipo.

No se pierdan el resto del artículo, que es para guardarlo con las cartas de amor de la juventud.

24-Enero-2008

NUESTRO PLACENTERO OCCIDENTE CONTINÚA VIAJE.

Archivado en: General — Marciano Desconcertado @ 1:35 pm

  

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El Occidente, el vetusto barco objeto de las reflexiones de Martinillo en el magnífico libro de Sampedro, La Senda del Drago, avanza imparable en su rumbo fijado por los oportunos parámetros económicos. 

Este Marciano está hasta los esdrújulos, que es una parte de la anatomía marciana equiparable a los testículos humanos, de oír hablar a los infames políticos y empresarios, que son lo mismo, de la búsqueda de la sostenibilidad, del bienestar social, de…, de…, de…, …harto y hastiado. 

En el documental La Pesadilla de Darwin podemos observar como ordeñamos las tetas africanas, tanzanas en este caso, que comen las raspas putrefactas de las percas del nilo mientras los filetes viajan a Europa para que dos millones de blanquitos fuertes y sanos coman pescado cada día, como las dietas de moda exigen. Tanzanos que mueren, que son amputados, que viven tirados por la calle, que tienen hijos que también mueren pronto, y que también viven tirados en la calle mientras los niños y papis europeos tiran medio filetito a la basura porque han comido unas chuches antes de la comida. Es decir, y en el mejor de los casos, ser explotado en un trabajo que esquilma los recursos naturales de tu país, para que otros disfruten un manjar que jamás catarás, y comer, seguimos en el mejor de los casos, los despojos sobrantes. 

En Afganistán un periodista acaba de ser condenado a muerte por escribir de manera poco decorosa según los escritos del Corán.  

En España los políticos siguen su carrera de insultos y mentiras para hacerse con el poder unos cuantos años. 

Y en Aragón, el últimamente Aragón de los sueños e ilusiones, de la Expo y Gran Scala,…qué decir. José María Gené Moscoso firma en Tribuna Ajena de Heraldo un artículo que hace temblar al observar qué calaña de personas toman decisiones y mueven parte de la opinión pública. 

Me da mala gana comentar semejante cosa, pero me arriesgaré: 

Gran Scala es bueno porque imita el modelo americano y America, ya saben, es lo más: “goza de la constitución escrita más antigua del mundo, es un país inequívocamente democrático, sus universidades están entre las mejores, sus colecciones de arte privada son las más extensas y, en más de una ocasión, han tomado las armas para salvar a Europa”. ¿Va quedando claro?, ¿va teniendo sentido Gran Scala?, ¿no?. 

“Gran Scala será un éxito, llenará de vida y puestos de trabajo una parte de Aragón, lo que será bueno para todos, para la población de Cataluña, que está cerca, también”. Qué poco valor tiene el diccionario cuando el sentido del éxito es tan dispar para unos y otros. Qué podría contarle yo a este tipo sobre qué éxito supone implantar un complejo basado en hábitos sociales perniciosos, en el consumo desmedido, en la ostentación del golf, mientras se arrasa un espacio de valor natural único, e indirectamente se afecta a territorios tan sensibles y presionados como el Pirineo, o a todo el entorno monegrino. 

“No me extrañaría que los expertos digan que el impacto medioambiental no sólo no es negativo sino que es un modo de revertir la desertización, que los estudios de meteorólogos y médicos certifiquen las ventajas que tiene el clima seco para la salud (¿ein?), y que alcaldes de la zona vean cómo sus pueblos se repueblan y crece el bienestar económico y el nivel de vida”. Bla, bla, bla, y los campos se llenarán de luz multicolor. Menudo giro lingüístico el de “bienestar económico”. Queda retratado fielmente su pensamiento. Y lo del impacto ambiental…¿qué?. 

Pero, ojo, que aquí está el argumento para cagarse de miedo: “y, finalmente, que el Real Zaragoza acabe encontrando su sponsor ideal, que en Europa el fútbol profesional es lo que más gente atrae y lo único que le falta a Las Vegas en un equipo en las Ligas Mayores”.  

Así sí, con estos argumentos, en la línea de los de Marcelino, Biel, etc., me habéis convencido, ¡que viva Gran Scala y la madre que os parió a todos, banda de depredadores salvajes!

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